Las Colaboraciones, ¿sí o no?


Ya sois unos cuantos que me habéis pedido que trate este tema, y no he querido esperar más para compartirlo con vosotros.


Como en todo trabajo, existen las prácticas no remuneradas a cambio de experiencia e ir adquiriendo aptitudes. En el mundo de la Moda no iba a ser menos y es lo que encontramos bajo la denominación: Colaboraciones.


El problema, como siempre, parte de la semántica, y esta denominación muchas veces trae a equívocos. Collaboration, en inglés, entre varias personas, se refiere a trabajar juntos o trabajar para una empresa, pero de forma remunerada, ya que tienen sus propias siglas (las cuales hemos importado) para designar lo que aquí conocemos como colaboración, en el ámbito de la fotografía de moda: TFP (Time for print) o TFCD (Time for CD) Actualmente, yo cambiaría el significado TFP por "Time for pics", ya que hoy en día solemos entregarlas por medio de wetransfer o email.


Sinceramente, creo que deberíamos hablar técnicamente con esas siglas. ¿Por qué? Pues porque frente a la collaboration remunerada, la colaboración en España, no lo es. Pocas empresas la utilizan, quizá derivado del trato internacional, de forma correcta o, de lo que debería ser correcto.


Así pues, las colaboraciones vienen a ser unas prácticas no remuneradas que se realizan a cambio del material para coger experiencia y aumentar portfolio.

Las colaboraciones REALES, son aquellas cuyo grupo de trabajo está en las mismas condiciones: son personas que recién se acaban de formar y necesitan poner en práctica sus conocimientos, entonces se reúnen y realizan un proyecto, porque a cambio de las fotografías, obtienen también entre todos ellos: publicidad, nombrándose y etiquetándose todos ellos en las RRSS.

Estas colaboraciones, pueden ser realizadas también entre profesionales ya con una amplia experiencia, pero ésta siempre suele ir ligada al nivel del propio grupo.


Colaboración que realicé hace tiempo con mi equipo, que posteriormente publicamos en la revista Avenue Illustrated China.


Yo, por ejemplo, muchas veces accedo a este tipo de colaboraciones para probar nuevos maquilladores o estilistas para incluir en mi equipo y ver:

1.: La calidad de su trabajo. 2.: Su implicación y compromiso pese a no ser remunerado. 3.: El feeling con el resto del equipo.

Rara vez cuento con modelos sin experiencia, a menos que tengan unos rasgos muy diferentes al canon de belleza genérico, una actitud potente y me cuadre con el proyecto personal que quiera llevar a cabo.


Realizar colaboraciones es una actividad muy satisfactoria y beneficiosa para seguir aprendiendo, independientemente de la experiencia, porque al final todo profesional que participe siempre tiene algo que aportar, lo malo, es cuando una de las partes quiere aprovechar este tipo de actividad para enmascarar un trabajo que debería ser remunerado.


Por desgracia, este tipo de aprovechamiento, por parte de marcas y personas que quieren realizar campañas de moda y catálogos para su posterior venta, se está cargando nuestras profesiones. También he de añadir que la culpa real la tenemos los profesionales que accedemos a este tipo de proyectos sin cobrar nada a cambio.


Hoy en día nos encontramos con marcas que contactan directamente con modelos, saltándose a las agencias, para que, a cambio de la experiencia y portfolio, accedan a posar de forma gratuita o a realizar las fotografías.

Obviamente, cuando estás empezando, aunque eres consciente de la situación, te embriaga la emoción y accedes a ello. Yo también, hace años, pasé por situaciones como ésta, pero cuando pasa el tiempo, te das cuenta de que se convierte en una actividad que más que traerte beneficios, destruye tu actividad profesional, literalmente.


Una colaboración de este tipo, NO ES REAL ni apela a la esencia de lo que debería ser, porque no todos salen beneficiados de igual forma. Al final, las marcas van a percibir una remuneración a través del uso de esas fotografías y del uso de tu imagen.


Para que me entendáis, en Moda hay dos tipos de tarifas cuando se realiza un trabajo: 1.: La tarifa por las horas de trabajo (tu tiempo como modelo invertido en el shooting) 2.: La tarifa por derechos de imagen (que dependiendo de los medios donde vaya a ser publicada y de la extensión en el tiempo, puede variar)


Para un fotógrafo existen 3 dentro de un mismo trabajo: 1.: La tarifa por las horas de trabajo 2.: La tarifa por derechos de autor, que al igual que en la de modelo, varía del uso que le vaya a dar la marca

3.: La tarifa por las horas del retoque fotográfico que es directamente proporcional al acabado que se haya acordado con el cliente.


Ya realizaré un post dedicado en exclusiva al punto número 3, no os preocupéis.


Con todo ello, hay que elaborar un presupuesto en función de cómo valoréis vuestro conocimiento, experiencia y valor de vuestra imagen.

No puede ser que una modelo newface tenga la misma tarifa que una modelo con experiencia, porque el resultado no va a ser el mismo, partiendo, perfectamente, desde el tiempo de shooting que se va a emplear. Siempre, una persona, modelo, fotógr